CUANDO LA PIEL SE REBELA A LOS COSMÉTICOS
Enrojecimiento, picor, escozor o descamación que aparecen de repente tras usar un cosmético. Lo que debería cuidar la piel empieza a generar justo el efecto contrario. Cuando esto sucede, no hablamos de una simple “mala reacción”, es una señal de alarma. Una forma que tiene la piel de decir: basta.
Y es que la dermatitis alérgica por cosméticos es más frecuente de lo que imaginamos, especialmente en un contexto donde las rutinas se vuelven cada vez más complejas y la exposición a ingredientes se multiplica.
Por eso, en este blog te explicamos qué hacer cuando un cosmético deja de ser aliado… y empieza a convertirse en un problema para tu piel.
¿Qué es la dermatitis alérgica por cosméticos?
La dermatitis alérgica por cosméticos es una reacción de la piel que aparece cuando el organismo identifica algún ingrediente como una sustancia “extraña” y activa su sistema de defensa. En lugar de tolerar el producto, la piel responde con inflamación. Y eso es lo que vemos en el espejo: enrojecimiento, picor, escozor, descamación o pequeñas lesiones.
A diferencia de una simple irritación, esta reacción no suele aparecer en el mismo momento de aplicar el cosmético. Puede hacerlo horas o incluso días después, lo que muchas veces dificulta identificar el producto responsable. Además, no depende tanto de la cantidad aplicada, sino del proceso previo de sensibilización: la piel ha estado expuesta varias veces al ingrediente hasta que, en un momento dado, “dice hasta aquí”.
Otro aspecto importante es que una vez se desarrolla la alergia, esta no desaparece por sí sola. Cada nuevo contacto con ese ingrediente puede volver a activar la reacción, incluso en concentraciones muy bajas. Por eso es tan importante detectar el origen del problema y aprender a leer las señales que la piel envía.
Aunque solemos asociarlo al rostro, la dermatitis alérgica por cosméticos puede afectar a muchas zonas: párpados, labios, cuello, manos o cuero cabelludo. Áreas especialmente sensibles o expuestas al uso repetido de productos cosméticos y de higiene diaria.
Señales de alerta: ¿cómo identificar una reacción alérgica?
Cuando aparece una dermatitis alérgica por cosméticos, pueden ser muchos los sopechosos causantes, por eso hoy aquí te vamos a hacer una radiografía de en qué debes fijarte bien si esto sucede.
Los perfumes y los conservantes encabezan la lista de principales desencadenantes, especialmente algunos como las isotiazolinonas o los liberadores de formaldehído. A ellos se suman otros compuestos habituales como los tintes capilares, ciertos tensioactivos de limpiadores, filtros solares químicos, aceites esenciales, componentes de lacas de uñas e incluso algunos activos cosméticos como antioxidantes o despigmentantes.
Es importante entender que no existe un ingrediente “prohibido” para todo el mundo. En realidad, cualquier sustancia puede llegar a provocar una reacción alérgica en una persona concreta. Lo que diferencia a unos ingredientes de otros es su mayor capacidad para sensibilizar la piel con el uso repetido, especialmente cuando la barrera cutánea está alterada o la exposición es continua.
Por este motivo, la legislación europea obliga a indicar determinados alérgenos en el etiquetado cosmético. No se trata de generar miedo, sino de ofrecer información para que el consumidor pueda tomar decisiones más conscientes. Se trata de lo que denominamos alérgenos de declaración obligatoria y los reconocerás en el INCI del producto como Limonene, Linalool, Citral, Cinnamal, Eugenol, Geraniol, Citronellol, Coumarin o Farnesol entre otros muchos. Si tu piel es sensible, está sensibilizada o reacciona con facilidad, intenta evitarlos.
Protocolo de actuación THE LAB: calma, identifica y recupera
Cuando la piel reacciona, el objetivo principal es calmar la inflamación, reparar la barrera cutánea y proteger mientras se regenera. En THE LAB apostamos por un protocolo sencillo, respetuoso y eficaz.
El primer paso es una limpieza con la Crema Limpiadora Sin Jabón THE LAB, formulada con tensioactivos respetuosos y agentes emolientes y reepitelizantes que respetan el pH fisiológico y el manto hidrolipídico, a la vez que refuerzan los lípidos cementantes de nuestra función barrera cutánea.
A continuación, la piel necesita hidratación y activos calmantes: la Esencia Facial Multi- correctora THE LAB es el siguiente paso, rica en ingredientes calmantes, humectantes y equilibrantes como el Ácido Hialurónico, la Glicerina, el Pantenol o la Niacinamida, ayuda a reconfortar, recuperar y preparar la piel.
Después, el Sérum Nº2 Calmante THE LAB actúa de forma literal como un bombero cosmético gracias a la como Azeloglicina, el Extracto de Flor de Azafrán, el Inositol y su contenido en Glucanos como prebióticos, reduciendo la sensación de tirantez, controlando la inflamación, mejorando la tolerancia cutánea y reforzando la función barrera microbiológica, lo cual ayuda a controlar la inflamación cutánea.
Durante todo el proceso, la fotoprotección diaria es imprescindible, especialmente con filtros bien tolerados y fórmulas adaptadas a pieles sensibilizadas como nuestro Protocolo Defensa Avanzada SPF50+ THE LAB, para evitar que la radiación UV agrave y perpetúe la inflamación.
Como refuerzo intensivo, la Mascarilla Reparadora Regeneradora THE LAB aporta una combinación de Manteca de Karité, Pantenol, Bisabolol o el Extracto de Regaliz, activos calmantes y regeneradores que ayudan a restaurar la barrera cutánea, la hidratación profunda y acelerar el proceso de recuperación.
Este Protocolo THE LAB no busca soluciones rápidas ‘’a lo parche’’, sino que pretende acompañar a la piel en su proceso natural de reparación para lograr una piel más fuerte, más estable y más resistente.
#EnLaPielQueHabitas