EL FRÍO Y SU IMPACTO EN LAS PIELES CON DERMATITIS

EL FRÍO Y SU IMPACTO EN LAS PIELES CON DERMATITIS

El frío llega y, con él, los cambios en la piel… especialmente en las pieles con dermatitis atópica. El invierno trae aire más seco, espacios con calefacciones y contrastes de temperatura que hacen que esta piel, ya de por sí delicada, se vuelva un poco más “susceptible” a lo que ocurre a su alrededor.

Si sientes más picor, tirantez o aumentan tus rojeces en estos meses, no es casualidad. En este blog te contamos de forma clara qué ocurre en la piel atópica cuando hace frío, qué señales conviene vigilar y cómo puedes cuidar y proteger tu piel para pasar la temporada de frío de la mejor manera posible.

¿Qué le ocurre a la piel con dermatitis cuando llega el frío?

La piel con dermatitis atópica ya parte de una base más frágil: una barrera cutánea que no retiene la humedad como debería, menos lípidos protectores y un microbioma que se altera con facilidad. Cuando el frío aparece, todos estos factores se “desajustan” un poquito más. El aire seco reduce la hidratación natural, el viento arrastra la poca humedad que queda y los cambios bruscos de temperatura hacen que la piel tenga que estar “recalculando ruta” constantemente.

Además, en invierno la piel pierde agua más rápido (lo que llamamos aumento de la pérdida transepidérmica) y esto la deja más expuesta a irritaciones y a pequeñas inflamaciones. Es como si la barrera, que ya estaba trabajando horas extra, recibiera más tareas de golpe.

Por eso, la piel atópica en invierno no solo se siente diferente: funciona diferente. Y entenderlo es clave para saber cómo acompañarla durante esta época del año.

Cómo se manifiesta en la piel: señales de alerta

Como consecuencia de toda ‘’la carrera de obstáculos’’ ya mencionada la piel se vuelve más seca y áspera llegando a un estado de deshidratación que puede resultar realmente intenso en cuyo caso se denomina xerosis, aunque tú quizá lo identifiques como “esa sensación de piel que pide crema a gritos”.

A esto puede sumarse rojez, descamación y ese picor característico que aparece casi sin avisar. Y no es casualidad: en invierno, la piel atópica activa con más facilidad su respuesta inflamatoria de tipo Th2, que es la que domina en esta patología. Es decir, la piel, al estar más vulnerable, reacciona antes y con mayor intensidad a cualquier estímulo, como un cambio brusco de temperatura. Y cuando la inflamación se activa, el picor aparece para recordarnos que la piel está en modo defensa (un poco como ese amigo que te avisa de todo…).

Otro detalle importante es la sensibilidad al contacto con ciertas prendas. El roce continuo —bufandas, cuellos altos, lana— puede convertirse en un auténtico “botón del picor”, activando el rascado y, con él, nuevas microlesiones.

Además, al debilitarse la barrera, la piel se vuelve más “atractiva” para Staphylococcus aureus, una bacteria que suele colonizar la piel atópica en épocas de mayor irritación. No siempre provoca sobreinfección, pero sí puede intensificar la inflamación y empeorar las molestias.

Todas estas manifestaciones no aparecen “porque sí”: son la forma que tiene la piel atópica de avisar de que su barrera está más vulnerable y necesita apoyo extra durante esta temporada. Reconocer estas señales a tiempo es clave para evitar que evolucionen hacia un brote más intenso.

Cómo cuidar y proteger la piel en esta temporada de frío

En invierno, la piel atópica necesita apoyo extra para mantener su barrera fuerte y su hidratación equilibrada.

Hemos reunido tres TIPS clave que pueden ayudarte a protegerla y a que se sienta mucho más cómoda durante estos meses fríos.

  • TIP 1: Apuesta por la Triple Limpieza THE LAB

La piel atópica necesita una limpieza que respete su barrera cutánea y evite tensioactivos agresivos, perfumes y alérgenos. Una rutina de triple limpieza permite retirar suciedad y aportar confort sin irritar.

¿Cómo hacerlo?

  1. Crema Limpiadora Sin Jabón THE LAB
    Limpia y desmaquilla sin agredir gracias a Fitoesfingosina, Ceramidas esenciales y Colesterol, lípidos fisiológicos que ayudan a reforzar la barrera desde el primer paso, junto a Lisados de Lactococcus fermentados que refuerzan la función barrera microbiológica evitando el sobrecrecimiento de Staphylococcus aureus.
  1. Syndet Espumoso Limpiador THE LAB
    Con bases lavantes respetuosas y activos calmantes como Pantenol, Glicerina y Biosacáridos, limpia sin resecar y mantiene el microbioma equilibrado.
  2. Muselina de Algodón 100% orgánico THE LAB

Eleva la limpieza al máximo nivel: retira restos de productos de higiene, ofrece una exfoliación suave que elimina corneocitos, afina la textura y favorece la renovación cutánea.

  • TIP 2: Repón el agua perdida y aporta emoliencia que selle Usa una Crema emoliente que repare la función barrera cada día

La piel atópica, como hemos visto, pierde lípidos y agua con facilidad, especialmente en invierno. Son vitales una esencia y una crema emoliente que ayude a recuperar el equilibrio perdido, reducir la sensibilidad y sellar la hidratación.

¿Qué elegir?

  • Esencia Facial Multi-correctora THE LAB: con cuatro tipos de Ácido Hialurónico que hidratan en profundidad, repulpan y estimulan la síntesis de ácido hialurónico endógeno propio, junto a Niacinamida y Pantenol que calman y refuerzan la función barrera.
  • Crema Emoliencia Ligera THE LAB: combina Ceramidas, Colesterol y Fitoesfingosina para reconstruir la barrera cutánea, junto con Niacinamida, Ácido Hialurónico y Vitamina E para calmar, hidratar y mejorar la elasticidad.

  • TIP 3: Refuerza tu piel con una reparación extra

En días de viento, frío intenso o mayor irritación, la piel atópica pide un refuerzo. Un tratamiento reparador ayuda a recuperar confort y a calmar la inflamación.

¿Qué funciona?

  • Mascarilla Reparadora THE LAB: con Pantenol, Bisabolol, Extracto de Regaliz, Ácido Hialurónico y Manteca de Karité, hidrata, calma y regenera, dejando la piel más flexible y reconfortada.

En pocas palabras: Triple limpieza → Hidratación y Emoliencia → Reparación extra. Tres gestos sencillos para que la piel atópica lleve el invierno de la forma más equilibrada, cómoda y estable posible.

 

El frío cambia muchas cosas… pero con los cuidados adecuados, la piel atópica no tiene por qué perder su calma ni su bienestar. Escucharla, acompañarla y darle lo que necesita en cada momento transforma la manera en la que vive el invierno.

#EnLaPielQueHabitas #FamiliaTHELAB

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